Cuidado de tu prenda

Así que te has comprado unos chinos o caquis que te encantan y que piensas llevar durante mucho tiempo. Muy bien. Ahora viene el juego largo: cuidarlos para que puedas usarlos una y otra vez. Como expertos en caquis, estamos aquí para ayudarte a evitar cualquier error en la lavandería, y a dar a tus caquis un poco más de cariño en el camino. ¿Y lo mejor? Cuidar bien tus caquis y chinos no sólo te ayuda a que duren más. Te ahorra un poco de dinero y, lo que es más importante, reduce tu huella de carbono: la cantidad de dióxido de carbono que todos y cada uno de nosotros somos responsables de producir, directa o indirectamente, en nuestro día a día.

LAVADO

1. No los laves demasiado.

¿Nuestro consejo de experto? Lava tus caquis sólo cuando sea absolutamente necesario. Si no ves ninguna mancha ni hueles nada que no te guste, puedes pasar a la segunda ronda (o a la tercera, o a la cuarta). Ten en cuenta también que lavar varias veces a la semana aumenta el consumo de agua, incrementa el gasto energético y, en definitiva, es peor para el planeta. No estamos diciendo que no debas lavar nunca tus caquis. El lavado es una parte inevitable del cuidado adecuado de la ropa. Pero si los lavas después de cada uso, los estás lavando demasiado. En su lugar, intenta llevar tus caquis al baño mientras te duchas o colgarlos en el tendedero al aire libre cuando sientas que necesitan un poco de limpieza. Estos pequeños pasos deberían desodorizarlos y reducir las arrugas entre lavados.

2. Pruebe la limpieza por puntos.

¿Se ha derramado salsa en los caquis? Límpialos en cuanto se manchen. Rocíalos con un quitamanchas suave y déjalos en remojo durante 15 minutos, o sigue las instrucciones de uso. Si tratas las manchas inmediatamente, será mucho menos probable que tengas que tirar los caquis a la lavadora. Si tienes que lavarlos, dales la vuelta. Dale la vuelta a tus caquis y chinos antes de meterlos en la lavadora. Esto minimiza la abrasión que provoca la decoloración, y el desgaste que puede producirse en los dobladillos, los bolsillos y la cintura. También es importante cerrar las cremalleras y abrochar los botones: esto ayuda a que los caquis mantengan su forma y evita que se enganchen y puedan dañar otras prendas de la carga.

3. Si tienes que lavarlos, dales la vuelta.

Ponga sus caquis y chinos del revés antes de meterlos en la lavadora. Así se minimiza la abrasión que provoca la decoloración y el desgaste que puede producirse en los dobladillos, los bolsillos y la cintura. También es importante cerrar las cremalleras y abrochar los botones: esto ayuda a que los caquis mantengan su forma y evita que se enganchen y puedan dañar otras prendas de la carga.

4. Lávelos en agua fría.

¿Sabía que el 90% del consumo de energía asociado a la colada procede del calentamiento del agua que pasa por la lavadora? Estamos aquí para decirte que lavar tus caquis en agua fría es igual de eficaz que lavarlos en agua caliente. Y lo que es mejor, el uso de agua fría y la elección de la posición delicada para lavar los caquis y los pantalones chinos los somete a un menor esfuerzo. Y cuando reciben menos golpes, es menos probable que se formen bolitas o se deshilachen.

5. Añada la cantidad justa de detergente.

Si alguna vez has hecho un ciclo sin poner detergente, habrás notado que, a menos que tu ropa esté muy sucia, sale limpia. ¿Qué demuestra esto? Que un poco de detergente sirve de mucho. De hecho, usar demasiado detergente hace que la ropa se vuelva más opaca y rígida con el tiempo. Así que no te pases. Y ya que hablamos de este tema, para minimizar el impacto medioambiental, busca un detergente de origen vegetal. Los detergentes convencionales pueden contener ingredientes nocivos que contaminan los ecosistemas acuáticos, y nadie quiere eso.

SECADO

1. Omita el secador.

Las secadoras son un auténtico devorador de energía que desgasta la ropa más rápidamente, por lo que saltarse este paso puede suponer una gran diferencia, tanto para el mundo como para la longevidad de tu ropa. En su lugar, prueba a secar la ropa en el tendedero. Mientras no esté lloviznando, el sol es el mejor modo de secar los chinos y los caquis; y además de reducir la factura de la luz, el tendedero o el estante de secado eliminan la posibilidad de sobrecalentamiento y el encogimiento indeseado de los caquis. Si no tienes tiempo para colgar tus pantalones, elige una temperatura más baja para tu secadora.

2. Repensar las hojas de la secadora.

Aunque las hojas para secadora prometen mantener tu ropa con un olor fresco y una sensación de suavidad, a menudo contienen productos químicos y toxinas que descomponen las fibras orgánicas, acortando la vida de tu ropa en el camino. Además, tirar una hoja de un solo uso cada vez se acumula rápidamente. Nosotros decimos que hay que prescindir de las hojas de secado, o elegir una alternativa como una bola de lana para secadora, que suaviza las prendas y acelera el tiempo de secado, pero que puede utilizarse para cientos de cargas de ropa.

ALMACENAMIENTO Y CONSERVACIÓN

1. No los planches si no es necesario.

Cuelga tus caquis inmediatamente después del ciclo de lavado para minimizar las arrugas. Y si necesitas afinar esas arrugas, plánchalos del revés. Consejo profesional: nuestros caquis Iron Free cuentan con la tecnología Never Iron® para que tus caquis y chinos conserven su forma incluso después de un lavado regular.

2. Deje que todo se ventile.

Aunque no nos importa arrojar los caquis sobre la silla más cercana y dejarlos para más tarde, recomendamos colgarlos en algún lugar con buena circulación de aire para que la tela pueda respirar realmente. Este simple acto evitará que se instalen los olores persistentes y reducirá el número de lavados que tengas que hacer. 

3. Almacénelos adecuadamente.

La ropa es como nosotros: no suele ir bien cuando se guarda en espacios reducidos. Evita guardar tus caquis y pantalones chinos en lugares como sótanos o cuartos de baño, donde el aumento de la humedad puede provocar la aparición de bacterias y arruinarlos. Elige un espacio de almacenamiento que esté limpio y se mantenga fresco, oscuro y seco, y asegúrate de limpiar adecuadamente las prendas antes de guardarlas.

REUTILIZACIÓN Y RECICLAJE

1. Reutilizar con un propósito.

<div><br class='Apple-interchange-newline'>¿Ya no te gustan esos caquis? Coge unas tijeras y conviértelos en algo nuevo. Quitar un par de centímetros del dobladillo tiene un efecto sorprendentemente transformador; o puedes ir a por el oro y convertirlos en pantalones cortos. (Nos gusta tanto que hemos hecho algunos de nuestros pantalones con directrices en el interior para ayudarte a saber dónde es mejor cortar).</div>2. Deje que todo se ventile.

2. Dales una segunda vida.

Tanto si esos caquis ya no te quedan bien como si remendarlos no es tu fuerte, todos tenemos nuestras razones para pasar de un viejo par de pantalones. Considera otras opciones antes de tirarlos. Puede que haya alguien por ahí que se beneficie de tus prendas ya usadas. Te recomendamos que dones tus pantalones chinos y caquis a organizaciones benéficas o tiendas de segunda mano -como Goodwill, el Ejército de Salvación o la Cruz Roja- o que los pases a tus amigos.

AMA LO QUE COMPRAS Y VIVE CON ELLO MÁS TIEMPO

La forma en que compramos y cuidamos colectivamente nuestra ropa tiene un gran impacto en el mundo. Empieza por elegir prendas atemporales y de calidad que no pasen de moda. (Luego, ten en cuenta el cuidado de tus prendas. Esta guía debería ser de gran ayuda. A la larga, ahorrarás tiempo y dinero, y la tierra será un poco mejor por ello. Así que adelante, cuida esos caquis, pierna a pierna.